El abordaje de la hipertensión arterial pulmonar está evolucionando hacia un modelo más proactivo basado en objetivos, con el que los especialistas buscan mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes. Este enfoque ha centrado la jornada ‘Time to experience’, organizada por Johnson & Johnson en Madrid, donde se han analizado los avances en el manejo de esta patología.
“Antes se esperaba a que el paciente se deteriorase para intensificar el tratamiento. Ahora, en función del perfil de riesgo del paciente, decidimos la estrategia terapéutica con el objetivo llevar a cada paciente a perfil de riesgo bajo. Somos más agresivos con el tratamiento y estamos logrando mejor calidad de vida y más vida para nuestros pacientes”, ha explicado la Dra. María Lázaro, cardióloga del Hospital General Universitario de Toledo.
En la práctica clínica, la mayoría de los pacientes siguen una doble terapia oral basada en la vía del óxido nítrico y la vía de la endotelina, con el objetivo de mantener un perfil de riesgo bajo y mejorar la evolución de la enfermedad.
“La mayoría de los pacientes siguen una doble terapia oral por la vía del óxido nítrico y la vía de la endotelina. Además, ahora contamos con formatos combinados que facilitan la adherencia y disminuyen la percepción de gravedad de los pacientes”, ha detallado la Dra. María Lázaro.
Intensificación del tratamiento y nuevas combinaciones
En aquellos casos en los que el paciente no alcanza los objetivos terapéuticos, los especialistas optan por intensificar el tratamiento con nuevas líneas adaptadas a su perfil clínico, reforzando así el control de la enfermedad.
“Cuando el paciente, a pesar de estar con doble terapia, se encuentra en riesgo intermedio-bajo, podemos añadir un agonista de los receptores IP de la prostaciclina. Es importante recordar que es una enfermedad progresiva”, ha señalado la Dra. María Lázaro.
Los expertos también han puesto el foco en los cambios en el perfil de los pacientes, con un aumento de casos en personas de mayor edad y con comorbilidades, lo que supone nuevos retos en el manejo clínico de la HAP.
“Hace años, la hipertensión arterial pulmonar solía aparecer en mujeres jóvenes, que no tenían otras comorbilidades. Ahora, por un lado, esos pacientes jóvenes viven más y desarrollan comorbilidades. Por otro lado, conforme envejece la población mundial, cada vez encontramos la enfermedad en gente de mayor edad con comorbilidades”, ha advertido la Dra. María Lázaro.
Cambios epidemiológicos y personalización del tratamiento
En este contexto, el seguimiento estrecho y la personalización del tratamiento resultan clave para adaptar las terapias a las necesidades de cada paciente y mejorar su evolución clínica.
“Aunque respondan al tratamiento peor que los pacientes clúster 1, hay que intentar tratar a los pacientes clúster 2 y 3. La recomendación es comenzar con monoterapia por la vía del óxido nítrico e ir viendo cómo responden al añadir una segunda terapia, que sería un antagonista de receptores de endotelina, aunque estos pacientes no siempre responden bien. Incluso podríamos añadir una tercera, que sería un agonista de los receptores IP de la prostaciclina”, ha apuntado la Dra. María Lázaro.
Finalmente, los especialistas han coincidido en la necesidad de adelantar el inicio del tratamiento para mejorar los resultados en una enfermedad progresiva e incurable, donde el tiempo es un factor clave.
