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Embolia pulmonar: causas, síntomas y tratamiento

La embolia pulmonar es una condición médica grave que puede poner en riesgo la vida si no se trata a tiempo. Este trastorno ocurre cuando una o más arterias de los pulmones se bloquean, generalmente debido a un coágulo de sangre que se desplaza desde otra parte del cuerpo, comúnmente las piernas, a través del torrente sanguíneo. En este artículo, exploraremos las causas, los síntomas más comunes y el tratamiento para la embolia pulmonar.

Causas de la embolia pulmonar

Una embolia pulmonar suele ser el resultado de un coágulo de sangre que se origina en otra parte del cuerpo y viaja hasta los pulmones, bloqueando una arteria. Esta condición, conocida como tromboembolismo venoso, está frecuentemente relacionada con la trombosis venosa profunda (TVP), que ocurre cuando se forma un coágulo en las venas profundas de las piernas o la pelvis. Cuando parte de este coágulo se desprende, puede viajar hasta los pulmones y causar una embolia.

Entre las principales causas y factores de riesgo se incluyen:

Síntomas de la embolia pulmonar

Los síntomas de una embolia pulmonar pueden variar según el tamaño del coágulo y el área afectada de los pulmones. Algunos pacientes pueden experimentar síntomas leves o incluso no presentar síntomas en absoluto, mientras que otros pueden desarrollar señales graves que requieren atención médica inmediata.

Entre los síntomas más comunes se incluyen:

Es importante destacar que, en algunos casos, los síntomas de una embolia pulmonar pueden ser similares a los de otras afecciones, como un ataque cardíaco o un problema respiratorio. Por eso, ante cualquier síntoma sospechoso, es crucial buscar atención médica de inmediato.

Tratamiento

El tratamiento de la embolia pulmonar busca eliminar el coágulo existente, prevenir la formación de nuevos coágulos y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo. Los enfoques de tratamiento más comunes incluyen:

El tratamiento depende de la gravedad de la embolia y del estado de salud general del paciente. Con una intervención rápida y adecuada, muchos pacientes logran recuperarse completamente, aunque en algunos casos puede requerirse un tratamiento prolongado con anticoagulantes para prevenir futuros episodios.

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