Icono del sitio Píldoras de Salud

Expertos urgen a reforzar prevención y coordinación ante el reto de la longevidad en España

España afronta un cambio demográfico de gran calado que obligará a replantear la organización y prioridades del Sistema Nacional de Salud (SNS). En 2040, nuestro país será, junto a Japón, uno de los más longevos del mundo. Actualmente, el 20,1% de la población española supera los 65 años, frente al 29,3% en Japón; en 2040, estas cifras ascenderán al 27,9% y al 34,8% respectivamente. Este escenario, marcado por el aumento de la cronicidad y la multimorbilidad, centró el debate de la jornada “Japón, la España de 2040: Retos y soluciones para el Sistema Nacional de Salud del futuro”, organizada por Daiichi Sankyo.

El envejecimiento poblacional tiene implicaciones directas sobre la prevalencia de patologías como el cáncer (principal causa de mortalidad en España y con una estimación de 301.884 nuevos diagnósticos) y las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en mujeres en nuestro país. Ante este contexto, clínicos, representantes institucionales, responsables autonómicos y portavoces políticos coincidieron en la necesidad de anticipar reformas estructurales que permitan garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario.

Prevención y detección precoz para contener el impacto

Entre las prioridades señaladas figura el impulso de políticas de prevención más ambiciosas, con programas orientados a la detección precoz de riesgos antes de que deriven en patologías complejas y costosas para el sistema. También se subrayó la conveniencia de avanzar hacia un modelo de atención integrada a largo plazo, que combine recursos sanitarios y sociales y sitúe al paciente crónico en el centro de la planificación asistencial.

En el plano autonómico, responsables de distintas comunidades coincidieron en que la cronicidad y la multimorbilidad deben abordarse desde la coordinación estrecha entre niveles asistenciales y con mayor alineamiento nacional para evitar desigualdades territoriales. Se defendió reforzar la atención en el domicilio, potenciar la atención primaria y mejorar la integración sociosanitaria como ejes para preservar la autonomía de las personas mayores y reducir ingresos evitables.

Desde la perspectiva clínica, la oncología y la cardiología ilustran con claridad el impacto del envejecimiento. La Dra. Susana de la Cruz recordó que el cáncer está estrechamente vinculado a la edad avanzada y que el incremento de la esperanza de vida exige reforzar las estrategias preventivas y el desarrollo de la oncogeriatría. Por su parte, el Dr. Manuel Martínez-Sellés reclamó medidas concretas para reducir el riesgo cardiovascular, como la promoción del ejercicio físico adaptado, el abaratamiento de alimentos saludables y restricciones más amplias al consumo de tabaco y nicotina en espacios públicos.

Casi el 40% de los mayores de 50 años en España convive con multimorbilidad

El desafío no se limita a patologías aisladas. Casi el 40% de los mayores de 50 años en España convive con multimorbilidad, lo que obliga a diseñar planes de cuidados personalizados y de larga duración, especialmente en pacientes frágiles. En este sentido, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología incidió en la necesidad de abordajes multidisciplinares, mientras que desde la farmacia hospitalaria se defendió un cambio de paradigma en el seguimiento del paciente crónico complejo, con modelos más proactivos y continuos.

La participación de los pacientes también se situó como elemento central. Representantes de organizaciones de pacientes reclamaron que las políticas sanitarias integren la experiencia y necesidades reales de quienes conviven con la cronicidad, incorporando la medición del impacto de la longevidad en la persona y su entorno.

El consenso general apuntó hacia un modelo sanitario que combine prevención, digitalización, coordinación sociosanitaria y refuerzo de la atención primaria. Para los expertos reunidos, el envejecimiento requiere una transformación estructural orientada a mantener la autonomía, reducir la dependencia y garantizar un envejecimiento con mayor calidad de vida.

Salir de la versión móvil