La biotecnológica española sitúa a AP-2, una pequeña molécula oral dirigida a la alteración de TDP-43, como su programa más avanzado y prevé completar su primera fase clínica a principios de 2027.
Molefy Pharma, compañía biotecnológica española surgida como heredera de una spin-off del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y participada por el grupo ARQUIMEA, ha presentado su estrategia para desarrollar nuevas terapias dirigidas a enfermedades neurodegenerativas, con especial atención a mecanismos biológicos implicados en la degeneración neuronal.
La compañía, fundada en 2024, combina investigación en química médica y neurobiología con capacidades de desarrollo preclínico, fabricación farmacéutica y desarrollo clínico. Su objetivo es trasladar el conocimiento generado en investigación científica hacia nuevos candidatos terapéuticos dirigidos a mecanismos compartidos por distintas enfermedades neurodegenerativas.
Entre sus programas, AP-2 constituye actualmente su candidato más avanzado y el primero de la compañía que ha entrado en evaluación clínica. Su primera indicación es la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa en la que la alteración de la proteína TDP-43 desempeña un papel relevante.
Una estrategia centrada en mecanismos comunes de neurodegeneración
La compañía plantea su estrategia de investigación a partir del estudio de mecanismos biológicos que pueden estar presentes en diferentes enfermedades neurodegenerativas. En este contexto, la alteración de TDP-43 se observa en prácticamente todos los casos de ELA y constituye también uno de los principales rasgos patológicos de determinadas formas de demencia frontotemporal. Además, se ha identificado en otros procesos neurodegenerativos.
El enfoque de Molefy Pharma busca desarrollar pequeñas moléculas capaces de actuar sobre procesos celulares comunes, en lugar de abordar cada patología exclusivamente de manera independiente. AP-2 representa, en este sentido, la primera aplicación clínica de esta estrategia.
“La compañía nace con el objetivo de investigar avances terapéuticos que den esperanza a los pacientes con enfermedades neurodegenerativas. Por eso nos centramos en estudiar nuevas moléculas que puedan ayudar a encontrar la cura de enfermedades neurodegenerativas como la ELA”, ha explicado la Dra. Ana Martínez, cofundadora de Molefy Pharma e investigadora del CSIC.
La compañía cuenta además con un Comité Científico Asesor independiente encargado de evaluar el fundamento y la solidez de sus programas, con el propósito de incorporar diferentes perspectivas científicas y estratégicas a la toma de decisiones.
AP-2 y la proteína TDP-43
AP-2 es una pequeña molécula de administración oral diseñada para actuar sobre la alteración de TDP-43. En condiciones normales, esta proteína se encuentra fundamentalmente en el núcleo celular, donde participa en el procesamiento del ARN.
En la ELA, TDP-43 puede experimentar una fosforilación anómala, abandonar el núcleo y acumularse en el citosol. Según explica la compañía, esta alteración puede afectar a su función y contribuir a la aparición de mensajes celulares defectuosos y a una menor producción de proteínas necesarias para la comunicación y supervivencia de las motoneuronas.
La investigación que dio origen a AP-2 se centró en la inhibición de la quinasa CK1δ como estrategia para reducir la fosforilación patológica de TDP-43. En modelos celulares derivados de pacientes y en modelos animales, la molécula investigada mostró una reducción de dicha fosforilación, una recuperación de la localización de TDP-43 y una preservación de las motoneuronas.
“En los modelos preclínicos, AP-2 ha favorecido que TDP-43 recupere su localización y función habituales, y ha mostrado una mayor supervivencia de las motoneuronas en modelos animales”, ha señalado la Dra. Carmen Gil, cofundadora de Molefy Pharma e investigadora principal del estudio.
“Estos resultados respaldan una estrategia dirigida a intervenir sobre uno de los mecanismos asociados a la progresión de la ELA, y no únicamente sobre sus consecuencias. Ahora será el desarrollo clínico el que determine si estos efectos pueden trasladarse a las personas”, añade Gil.
El programa ya se encuentra en evaluación clínica
AP-2 se encuentra actualmente en un ensayo clínico de Fase Ia en voluntarios sanos. Esta primera etapa tiene como finalidad caracterizar su perfil de seguridad, tolerabilidad y farmacocinética en humanos.
Según los datos comunicados por Molefy Pharma, el estudio continúa en desarrollo y los resultados obtenidos hasta el momento muestran un perfil favorable que, de acuerdo con la compañía, respalda la progresión del programa.
La previsión es completar esta primera fase a principios de 2027. Posteriormente, Molefy Pharma plantea avanzar hacia una Fase Ib en un pequeño grupo de pacientes con ELA, en la que se obtendrá información preliminar sobre la seguridad y la farmacocinética del candidato en pacientes.
El paso de los resultados obtenidos en modelos preclínicos a pacientes será, por tanto, una etapa determinante para conocer el comportamiento de AP-2 en personas y evaluar el potencial de la estrategia terapéutica investigada.
Del conocimiento científico al desarrollo farmacéutico
La propuesta empresarial de Molefy Pharma busca integrar la investigación científica con las diferentes etapas necesarias para convertir un descubrimiento en un candidato terapéutico. La compañía combina capacidades en investigación, desarrollo farmacéutico, fabricación y desarrollo clínico, con el respaldo tecnológico e industrial de ARQUIMEA.
“Molefy Pharma nace para construir un puente entre la investigación científica y el desarrollo de nuevos medicamentos. Contamos con el conocimiento necesario para realizarlo y con las capacidades tecnológicas, industriales y empresariales de ARQUIMEA para hacerlo avanzar”, ha afirmado Alfonso de Egaña, director general de Molefy Pharma.
“Nuestro compromiso es desarrollar cada programa con rigor, sin generar expectativas antes de tiempo, pero con la ambición de ofrecer nuevas respuestas frente a enfermedades que hoy siguen teniendo opciones muy limitadas”, ha añadido.
Con AP-2 ya en investigación clínica, Molefy Pharma inicia así una nueva etapa en el desarrollo de una estrategia que parte de un mecanismo molecular relacionado con la ELA y que, potencialmente, podría tener aplicación en otros procesos neurodegenerativos en los que también esté implicada la proteína TDP-43.
