La evolución del cáncer de próstata hormonosensible metastásico está marcada por la incorporación de nuevas terapias hormonales y por el avance en diagnóstico de precisión. Así se puso de manifiesto en la XIV edición del Proyecto Andrógeno, impulsado por Johnson & Johnson, que reunió en Madrid a cerca de 400 especialistas en Oncología, Urología, Oncología Radioterápica, Medicina Nuclear y Farmacia Hospitalaria.
Los expertos coincidieron en que el escenario actual es sustancialmente diferente al de hace unos años. La enfermedad metastásica ya no se aborda con un horizonte terapéutico limitado, sino con una estrategia más planificada y prolongada en el tiempo, apoyada en un mayor número de herramientas clínicas.
El doctor Javier Puente, oncólogo médico del Hospital Universitario Clínico San Carlos, señaló que la llegada de las nuevas terapias hormonales ha sido uno de los hitos más transformadores en esta patología. Según explicó, han permitido retrasar la aparición de resistencias, mejorar el control de los síntomas y posponer la necesidad de otros tratamientos.
No obstante, también advirtió que este avance ha incrementado la complejidad terapéutica, ya que ahora no solo importa qué fármaco utilizar, sino en qué momento, en qué combinación y en qué perfil de paciente. El tratamiento exige una planificación más precisa y decisiones individualizadas desde fases tempranas.
PET-PSMA y testing molecular: hacia una medicina más dirigida
En el ámbito diagnóstico, el doctor Antonio Lazo Prados, oncólogo radioterápico del Hospital Universitario Virgen de la Victoria, subrayó el papel del PET-PSMA, una técnica que permite detectar enfermedad con mayor sensibilidad, incluso con niveles bajos de PSA. Integrar esta imagen molecular con biomarcadores y parámetros clínicos es clave para ajustar la estrategia terapéutica.
En esta misma línea, los especialistas destacaron la importancia del testing molecular para pasar de un enfoque estándar a uno más dirigido, seleccionando mejor los tratamientos y evitando, cuando es posible, terapias poco útiles o con toxicidad innecesaria.
El doctor Daniel Pérez Fentes, urólogo del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, insistió en que iniciar tratamientos más intensivos en fases tempranas puede mejorar la supervivencia sin comprometer la calidad de vida. Asimismo, defendió la importancia de la coordinación multidisciplinar, ya que la participación conjunta de urólogos, oncólogos médicos y radioterápicos, especialistas en medicina nuclear, anatomía patológica y enfermería especializada mejora la calidad de las decisiones clínicas.
Sin embargo, los expertos alertaron de que persisten retos organizativos y de equidad en el acceso, ya que no todos los centros disponen de las mismas capacidades diagnósticas ni acceso a pruebas moleculares o terapias innovadoras.
Evidencia en vida real y mirada a futuro
Durante el encuentro también se puso en valor la evidencia en vida real como complemento a los ensayos clínicos, especialmente en pacientes que no encajan de forma exacta en los criterios de los estudios. En sus 14 ediciones, el Proyecto Andrógeno ha acumulado más de 720 pósteres con datos clínicos, reflejo del compromiso científico de los profesionales implicados.
De cara al futuro, el abordaje del cáncer de próstata apunta hacia un modelo más dinámico y adaptativo, en el que la enfermedad metastásica se gestione como una patología crónica compleja, con decisiones moduladas según la biología tumoral en tiempo real y apoyadas en biomarcadores y monitorización más frecuente.
