Las enfermedades retinianas representan una de las principales causas de pérdida de visión en España.
Teva anuncia el lanzamiento en España de Ahzantive® (aflibercept), su biosimilar indicado para el tratamiento de diversas enfermedades retinianas que pueden provocar pérdida de visión y afectar significativamente la calidad de vida de los pacientes.
Este nuevo tratamiento ha sido autorizado en la Unión Europea como biosimilar tras demostrar buenos resultados en términos de calidad, eficacia y seguridad, conforme a los estándares regulatorios europeos. Está indicado en adultos para el tratamiento de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) neovascular (exudativa), la alteración visual debida al edema macular secundario a la oclusión de la vena retiniana (oclusión de la rama venosa retiniana (ORVR) u oclusión de la vena central retiniana (OVCR), la alteración visual debida al edema macular diabético (EMD) y la alteración visual debida a la neovascularización coroidea miópica (NVC miópica).
Este fármaco se administra mediante inyección intravítrea por profesionales médicos con experiencia en este tipo de procedimientos. La dosis recomendada es de 2 mg de aflibercept (0,05 ml por inyección). En la DMAE exudativa, el tratamiento se inicia con tres inyecciones mensuales, seguidas de una administración cada dos meses, con posibilidad de individualizar la pauta según la evolución del paciente. En otras indicaciones, como el edema macular diabético o secundario a oclusión venosa, el tratamiento permite estrategias flexibles basadas en la respuesta clínica del paciente.
Una nueva opción biosimilar para enfermedades retinianas de gran prevalencia
Las patologías de la retina figuran entre las causas más frecuentes de pérdida visual en adultos. En este escenario, la incorporación de nuevos biosimilares favorece el acceso a tratamientos anti-VEGF, considerados actualmente la referencia terapéutica en estas enfermedades. La llegada de nuevas alternativas contribuye a ampliar el abanico de opciones disponibles y facilita el acceso de los pacientes a terapias innovadoras.
“En Teva trabajamos para que más pacientes puedan beneficiarse de medicamentos esenciales que ayuden a mejorar su calidad de vida. Este lanzamiento consolida nuestra apuesta por áreas con importantes necesidades médicas, como la oftalmología, al tiempo que apoyamos la sostenibilidad del sistema sanitario”, afirma Eva de Vicente, directora senior de la Unidad de Genéricos, OTC y Biosimilares de Teva España.
El peso creciente de las enfermedades retinianas en España
En España, las enfermedades de la retina representan una de las principales causas de deterioro visual y su incidencia continúa aumentando, impulsada tanto por el envejecimiento poblacional como por la mayor prevalencia de patologías crónicas como la diabetes.
Según datos de la Sociedad Española de Retina y Vítreo, más de dos millones de personas conviven en nuestro país con patologías retinianas como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), la retinopatía diabética o el edema macular.
Asimismo, la prevalencia de DMAE en mayores de 50 años ronda el 5,3%, mientras que el EMD puede presentarse en hasta un 7,9% de las personas con diabetes.
Un desafío sanitario y económico cada vez mayor
Además de su impacto sobre la visión y la calidad de vida, estas patologías generan una importante carga para el sistema sanitario. El tratamiento del edema macular diabético, por ejemplo, requiere un elevado consumo de recursos asistenciales, incluyendo controles frecuentes, pruebas diagnósticas y administración periódica de terapias intravítreas.
En España, el coste anual asociado a un paciente con EMD puede situarse por encima de los 15.000–18.000 euros, especialmente durante los primeros años tras el diagnóstico, teniendo en cuenta tanto los costes médicos directos como los derivados de cuidados y apoyo social.
A ello se suma el impacto económico global de la pérdida de visión. Las estimaciones apuntan a que enfermedades como el glaucoma y el edema macular diabético podrían generar en España costes acumulados superiores a los 53.000 millones de euros entre 2021 y 2030.
Desde el punto de vista asistencial, estas enfermedades también incrementan la presión sobre los servicios de oftalmología, que deben atender a un elevado volumen de pacientes en seguimiento continuo y sometidos a tratamientos recurrentes.
