La enfermedad de Alzheimer afecta a 6.482 personas en Canarias, con una notable predominancia en mujeres, quienes representan el 72,31 % de los casos. La enfermedad se concentra principalmente en personas mayores de 65 años, que suman el 96,59 % de los afectados. Este panorama fue expuesto durante la jornada científico-asistencial «Canarias se prepara: innovación y sinergias en Canarias», organizada por Lilly en Las Palmas de Gran Canaria, donde se debatieron los principales retos del sistema sanitario para mejorar el diagnóstico temprano y de precisión, optimizar los circuitos asistenciales y garantizar el acceso a nuevos tratamientos innovadores.
Un protocolo autonómico para el manejo del Alzheimer en canarias
El abordaje de la enfermedad de Alzheimer en Canarias se apoya en un protocolo autonómico para el diagnóstico del deterioro cognitivo y en la coordinación entre atención primaria y hospitalaria. La directora general de Programas Asistenciales del Servicio Canario de la Salud (SCS), Antonia María Pérez, detalló la “Estrategia de enfermedades neurodegenerativas de Canarias 2025-2028”, cuyo objetivo es mejorar la atención de los pacientes y sus familias, alineándose con la visión humanizadora que se impulsa desde la Dirección General del Paciente y Cronicidad del SCS.
Esta estrategia busca garantizar que todos los pacientes cuenten con un plan de atención individualizado desde el diagnóstico, que cubra tanto las valoraciones clínicas como las necesidades terapéuticas, sociales y de cuidados. Este enfoque integral y multidisciplinario incluye desde atención domiciliaria y telemedicina hasta cuidados paliativos y apoyo a cuidadores y familias. A pesar de estos avances, aún persisten retos organizativos en el sistema sanitario para garantizar una atención equitativa y unos circuitos asistenciales ágiles y eficientes.
Desafíos en el diagnóstico precoz y el acceso a tratamientos innovadores
Uno de los principales desafíos que enfrenta Canarias en el manejo del Alzheimer es el diagnóstico precoz. Según la doctora María del Carmen Pérez Vieitez, neuróloga del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, aunque existen profesionales capacitados y una infraestructura relevante, el reto radica en garantizar la disponibilidad homogénea de recursos y la agilidad en los circuitos asistenciales. En este contexto, el diagnóstico temprano se vuelve crucial, y la integración de biomarcadores plasmáticos, que permiten una detección más accesible y no invasiva, se perfila como una herramienta clave para mejorar la precisión diagnóstica.
La doctora Nuria María Ruiz Lavilla, jefa del Servicio de Neurología del Complejo Hospitalario Universitario Nuestra Señora de Candelaria, destacó la transición de una era terapéutica centrada en los tratamientos sintomáticos hacia un enfoque basado en tratamientos modificadores de la enfermedad. Estos tratamientos, aunque no curativos, han demostrado su capacidad para ralentizar el deterioro cognitivo, lo que representa un avance significativo en el manejo de la enfermedad. No obstante, la implementación de estos tratamientos exige una transformación en la organización asistencial, que incluye la creación de rutas de priorización y la mejora del uso de biomarcadores para asegurar un diagnóstico precoz y preciso.
Avances en la coordinación y la formación de profesionales de la salud
El taller ReferNET, celebrado durante el encuentro, reunió a neurólogos de distintas gerencias de la comunidad autónoma para consensuar protocolos y criterios comunes en el manejo del Alzheimer. Esta iniciativa colaborativa cobra especial relevancia en el contexto de los nuevos tratamientos modificadores, ya que permite alinear a los profesionales de la salud en torno a un manejo homogéneo y eficiente de los pacientes. La doctora Pérez Vieitez subraya que la colaboración interprofesional y la creación de un enfoque estandarizado son esenciales para reducir la variabilidad en la atención y garantizar que los nuevos tratamientos se implementen de manera efectiva y segura en el sistema sanitario de Canarias.



