Hay relaciones que no convienen… como la que uno de cuatro hogares mantienen con esos medicamentos que llevan años olvidados en el botiquín de casa. Coincidiendo con la celebración de San Valentín, una fecha asociada al amor, las citas y las relaciones, SIGRE recuerda que en el ámbito de la salud también hay vínculos que no deberían alargarse más de la cuenta. Especialmente cuando se trata de medicamentos caducados o que ya no se necesitan y que siguen ocupando espacio en cajones y armarios “por si acaso”.
Aunque pueda parecer inofensivo, conservar medicamentos que ya no necesitamos entraña riesgos para nuestra salud, especialmente para niños y mascotas. El consumo accidental, la automedicación incontrolada o el uso indebido de antibióticos procedentes de tratamientos ya finalizados son algunas de las consecuencias de no revisar periódicamente el botiquín doméstico.
A ello se suma el impacto ambiental que puede producir una eliminación incorrecta de estos residuos, como ocurre cuando se tiran a la basura o por el desagüe. Por este motivo, desde SIGRE se insiste en la importancia de saber cuándo es momento de decir adiós a nuestros medicamentos y hacerlo de la forma adecuada.
“El uso adecuado del medicamento finaliza cuando sus residuos se depositan en el Punto SIGRE”, nos señala Miguel Vega, director general de SIGRE. “Revisar el botiquín y desprenderse de los medicamentos que ya no necesitamos es una decisión responsable que evita riesgos sanitarios y reduce el impacto ambiental y que ya se realiza en tres de cuatro hogares en España”.
Revisar el botiquín de manera periódica permite comprobar las fechas de caducidad, retirar los medicamentos en mal estado o que ya no vayan a utilizarse y gestionar correctamente sus residuos. Todos los envases vacíos o con restos de medicamentos —incluidos blísteres, frascos, cajas de cartón o prospectos— deben depositarse en el Punto SIGRE de la farmacia. Este gesto sencillo garantiza que reciban un tratamiento ambiental adecuado y contribuye a prevenir la contaminación del entorno, además de mejorar la seguridad en los hogares. Desde hace 25 años, gracias al esfuerzo colectivo de las compañías farmacéuticas, distribuidores, farmacias, administraciones y ciudadanos, existe un sistema plenamente implantado en las más de 22.200 farmacias de nuestro país que permite cerrar adecuadamente el ciclo de vida del medicamento con todas las garantías sanitarias y medioambientales.



