El 53% de los pacientes oncológicos desarrollan anemia durante su tratamiento

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La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), a través de su Sección de Cuidados Continuos, pone en marcha para sus socios el curso online Anemia y Cáncer, que pone el foco en el diagnóstico y tratamiento de la anemia en los pacientes oncológicos, una complicación que, junto a la deficiencia de hierro, afectan hasta el 40% de los pacientes con tumores sólidos a su diagnóstico, y al 53% de aquellos que no la presentaban en ese momento, pero que la desarrollarán durante su tratamiento.

Este curso, que da inicio la semana que viene, coincide con el Día Internacional del Déficit de Hierro (que se celebra mañana), y está coordinado por los doctores Yolanda Escobar, coordinadora de la Sección de Cuidados Continuos de SEOM, oncóloga médica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid; Margarita Majem, oncóloga médica del Hospital de la Santa Creu I Sant Pau de Barcelona; Carmen Beato Zambrano, oncóloga médica del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla; y José Muñoz Langa, oncólogo médico del Hospital Arnau de Vilanova de Valencia. Esta formación cuenta, además, con el patrocinio de CSL Vifor y LEO Pharma.

¿Por qué se produce la Anemia en los pacientes oncológicos?

La anemia en los pacientes oncológicos, tal y como explica la doctora Escobar, puede tener múltiples causas: “Desde déficits de vitaminas y hierro hasta sangrado, pasando por la toxicidad de los tratamientos oncológicos sobre la serie roja, sin olvidar los propios tumores, ya sea por invasión primaria o metastásica de la médula ósea, o por mediadores inflamatorios secretados por el propio cáncer”. De hecho, apunta que “cualquiera de las etapas evolutivas y cualquiera de los tratamientos implicados pueden dar lugar a una anemia”.

Con frecuencia, la anemia se asocia con fatiga, deterioro de la situación física y reducción de la calidad de vida. “Las consecuencias de la anemia pueden incluir una peor respuesta al tratamiento oncológico y una reducción de la supervivencia global”, tal y como asegura la doctora Beato. De hecho, la anemia está considerada como la causa reversible más frecuente de fatiga relacionada con el cáncer, y su corrección se ha asociado con una mejoría en la fatiga y en la calidad de vida de los pacientes oncológicos.

Pese a ello, la mitad de los pacientes con cáncer anémicos no reciben ningún tipo de tratamiento para su anemia; y su manejo difiere en función del especialista (hematólogo, oncólogo, radioterapeuta, internista, etc.), lo que pone de manifiesto la necesidad de una mayor adherencia a las guías de práctica clínica.

“La anemia, salvo que sea claramente sintomática o aguda, puede pasar desapercibida en el contexto de una situación clínicamente compleja como es un cáncer”, agrega la doctora Escobar, que argumenta: “En caso de anemia severa o aguda siempre se considera la opción de transfusión, pero el manejo de situaciones intermedias puede omitirse por no considerarse trascendente o por no tener conocimientos sobre el tratamiento de la anemia. Puede ocurrir, también, que los síntomas asociados a la anemia, como es el caso de la astenia, se confundan con un efecto secundario del tratamiento o con un síntoma propio del mismo cáncer”.

Medidas para solventar el problema

La doctora Beato apunta la importancia de concienciar a los médicos que tratan a estos pacientes de un manejo temprano de la anemia, “no siempre basado en las transfusiones, que pensamos que deberían ser utilizadas solamente para el rescate de aquellos pacientes con niveles muy bajos de hemoglobina”.

Así, respecto al tratamiento de la anemia en estos pacientes, la doctora Escobar manifiesta que la ferroterapia oral “puede tener indicación y ser útil en algunos casos”, pero cuando el problema “no es solo la carencia de hierro sino su mala utilización por el organismo, o cuando no hay posibilidad de que este sea absorbido en el aparato digestivo del paciente, hay otras opciones terapéuticas como el hierro intravenoso y los análogos de la eritropoyetina”. Hace, además, hincapié en que “cada fármaco tiene su indicación y su pauta y es el buen conocimiento de la anemia y del déficit de hierro quien nos permitirá elegir la mejor opción”.

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