Uno de cada cinco niños en edad escolar presenta dificultades de aprendizaje o alteraciones del neurodesarrollo, una situación que ha llevado al Grupo Hospitalario HLA a apostar por un abordaje preventivo desde fases tempranas.

En este contexto, el HLA Hospital Universitario Moncloa ha desarrollado CREZCO, un programa de cribado neuropsicológico infantil dirigido a niños de entre 5 y 11 años, que se implementa tanto en la consulta clínica como en colaboración con centros educativos.

“El desarrollo neuropsicológico infantil atraviesa dos etapas especialmente sensibles durante la edad escolar”, explica la Dra. Rosa Coba, responsable de la Unidad Neuropsicología Clínica. “Entre los 5 y los 7 años se consolidan los principales prerrequisitos del aprendizaje y, dada la elevada plasticidad cerebral, la identificación temprana de posibles dificultades resulta fundamental”.

La especialista añade que entre los 7 y los 11 años tiene lugar la consolidación de los aprendizajes instrumentales y el desarrollo de funciones cognitivas complejas, directamente implicadas en el rendimiento académico y la autonomía escolar.

El programa responde a una necesidad asistencial detectada en los últimos años, en los que la práctica clínica ha evidenciado un aumento de casos relacionados con dificultades aprendizaje y alteraciones neurodesarrollo, reforzando la importancia de la intervención precoz.

Un enfoque integral que combina detección, orientación y prevención en el entorno educativo

Con este programa, HLA refuerza su apuesta por la prevención, la detección temprana y la mejora del abordaje del neurodesarrollo infantil, integrando el ámbito sanitario y educativo para mejorar la calidad de vida de los menores.

“Este abordaje permite ofrecer a las familias y al entorno educativo orientaciones claras para la personalización del aprendizaje y el apoyo temprano”, señala la Dra. Coba, destacando el valor de un enfoque que no solo identifica problemas, sino también fortalezas y perfiles de desarrollo normotípico.

Asimismo, la especialista concluye que detectar a tiempo supone una oportunidad real para prevenir el fracaso escolar y reducir el impacto emocional y social de las dificultades de aprendizaje en niños y familias.