Se estima que, en 2030, España superará los 1,6 millones de personas con edema macular diabético (EMD), lo que supone un incremento del 288% respecto a 2021. Esta enfermedad produce la acumulación de fluido en la mácula, la zona de la retina responsable de la visión central y de los detalles. Si no se aborda de forma adecuada, la mácula se inflama, lo que en última instancia puede derivar en ceguera irreversible. En este contexto, oftalmólogos especialistas en retina de toda España han subrayado en Madrid, durante la 11ª edición de READYT, evento organizado por la biofarmacéutica AbbVie con el aval de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV), la importancia de preservar la visión de los pacientes con EMD, actuando de forma precoz y con el objetivo de alcanzar el cero fluido: lograr una mácula lo más seca posible y lo antes posible.

Los expertos han coincidido en que la persistencia de fluido intrarretiniano no es un hallazgo inocuo. Su mantenimiento en el tiempo se asocia a daño estructural de la retina y limita la capacidad de recuperación visual, incluso aunque posteriormente se consiga controlar la enfermedad. Por ello, alcanzar un objetivo de reducción máxima del fluido lo antes posible representa una ventana de oportunidad para cambiar el curso de la enfermedad y mejorar los resultados visuales a largo plazo, tanto en EMD como en edema macular tras oclusión venosa retiniana (OVR).

“El daño que provoca el fluido intrarretiniano es, en muchos casos, irreversible. Si no actuamos de forma temprana y ambiciosa, la visión perdida difícilmente se podrá recuperar”, ha explicado el doctor Javier Ascaso, jefe de Servicio de Oftalmología del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, quien ha recordado que “el objetivo de cero fluido debe entenderse como una meta clínica que nos permita preservar la estructura de la retina y maximizar la función visual de los pacientes, tanto en aquellos con EMD como con edema macular tras OVR”.

Retos para lograr una mácula más seca

No obstante, los especialistas han advertido que disminuir la cantidad de fluido intrarretiniano exige una mayor proactividad en el seguimiento y en la toma de decisiones terapéuticas. En concreto, implica revisar de forma estrecha la respuesta anatómica del paciente, identificar de forma temprana la persistencia de fluido y ajustar la estrategia terapéutica si es necesario. Esta necesidad choca con una realidad: Oftalmología es una de las especialidades más saturadas del Sistema Nacional de Salud, lo que puede limitar la capacidad de reaccionar a tiempo ante una respuesta insuficiente en determinados pacientes.

En este contexto, los expertos han debatido sobre estrategias clínicas y terapéuticas orientadas a optimizar la respuesta anatómica, incluida la reducción del líquido intrarretiniano. Entre ellas, se ha abordado el papel de alternativas terapéuticas en pacientes con respuesta subóptima al tratamiento, así como la utilidad de individualizar el abordaje en función del perfil del edema y de biomarcadores en OCT que sugieren un mayor componente inflamatorio.

“Alcanzar una mácula más seca no es solo una cuestión de intensificar el tratamiento, sino de elegir la estrategia más adecuada para cada paciente, en el momento adecuado”, ha señalado el doctor Luis Arias, jefe de la sección de retina del Hospital Universitari de Bellvitge.

La inteligencia artificial, cada vez más útil en las consultas de oftalmología

Otro de los grandes ejes de esta edición de READYT ha sido el papel de la inteligencia artificial (IA) en las consultas de oftalmología, especialmente, como herramienta para mejorar la recogida y el análisis de información clínica. Los especialistas han coincidido en que la IA no sustituye al oftalmólogo, sino que amplía su capacidad para tomar decisiones más precisas y personalizadas para cada paciente.

“Las herramientas de inteligencia artificial nos permiten recoger, ordenar y analizar grandes volúmenes de información de forma objetiva y reproducible, algo fundamental en patologías tan complejas como las de la retina”, ha explicado el doctor Rodrigo Abreu, del Hospital Universitario de La Candelaria y Centro de Oftalmología Abreu. Entre los ejemplos destacados durante la reunión se encuentran la optimización del cribado del paciente diabético mediante algoritmos de inteligencia artificial, el uso de softwares de cuantificación automática de biomarcadores detectables por OCT o la incorporación de robots y sistemas automatizados, que facilitan la estandarización de pruebas diagnósticas en consulta.

Estas soluciones permiten identificar de forma más precisa la presencia y evolución del fluido retiniano, monitorizar la respuesta al tratamiento y medir resultados en salud de manera sistemática. De este modo, la IA se consolida como un pilar para la aplicación real de la medicina de precisión, contribuyendo a elevar el estándar de cuidado y a mejorar los resultados anatómicos y visuales de los pacientes.

Así lo ha concluido el doctor Arias: “La visión es el sentido más valorado por las personas, y su pérdida no solo afecta la autonomía del paciente, sino que también impacta profundamente en su calidad de vida. El oftalmólogo juega un papel crucial en la toma de decisiones para preservar este sentido, ofreciendo tratamientos innovadores que marcan la diferencia en la vida de los pacientes”.

A través de iniciativas como READYT, AbbVie reafirma su compromiso con la Oftalmología y con la mejora continua del estándar de cuidado en las distintas áreas terapéuticas en las que trabaja. La compañía apuesta por la innovación científica, la educación médica y el impulso de soluciones que permitan a los profesionales sanitarios ofrecer una atención cada vez más precisa, personalizada y orientada a preservar la visión y la calidad de vida de los pacientes.