La atención a las enfermedades oftalmológicas afronta un desafío creciente. Las estimaciones apuntan a que ocho millones de personas podrían tener problemas graves de visión en España en 2030, mientras que hasta el 80 % de los casos de ceguera son prevenibles o tratables. El diagnóstico tardío, las listas de espera y la falta de coordinación entre niveles asistenciales son algunos de los obstáculos que todavía dificultan su prevención y abordaje.
Con el objetivo de dar respuesta a estos retos, IESE Business School ha presentado OFTIMUM, una iniciativa estratégica patrocinada por AbbVie que propone una hoja de ruta para avanzar hacia un modelo de atención excelente en oftalmología.
El proyecto se centra especialmente en cinco patologías: glaucoma, retinopatía diabética, edema macular diabético, degeneración macular asociada a la edad (DMAE) y oclusión venosa retiniana.
¿Qué propone OFTIMUM?
OFTIMUM es el resultado del trabajo de un comité científico multidisciplinar en el que han participado profesionales de Oftalmología, Atención Primaria, Endocrinología, Psiquiatría, Farmacia Hospitalaria y gestión sanitaria, junto con representantes de pacientes.
El marco resultante se estructura en ocho dimensiones, 22 metas y 12 intervenciones prioritarias, acompañadas de indicadores que permitirán medir su evolución. La propuesta incluye además una hoja de ruta concebida para adaptarse a las características de las distintas comunidades autónomas y hospitales.
Jordi Cohen, director del proyecto y Senior Associate de IESE CRHIM, define OFTIMUM como una “herramienta viva” que invita a reflexionar sobre cómo mejorar la atención. La aspiración, según explica, es elevar la ambición desde la perspectiva clínica y de las personas y favorecer el paso de un sistema centrado en medir actividad a otro que tenga en cuenta los resultados en salud.
La coordinación entre profesionales, el acceso equitativo y coste-efectivo, la formación, la sensibilización y el bienestar de los profesionales sanitarios forman parte de las líneas de actuación contempladas.
Ana Alzugaray, directora de Oftalmología de AbbVie España, señala que la innovación también pasa por mejorar la organización de la atención. En este sentido, OFTIMUM incorpora la experiencia de los pacientes dentro de una visión integral del abordaje de unas enfermedades que representan una importante carga tanto para las personas como para el sistema sanitario.
“Preservar la visión es mucho más que un objetivo clínico, significa preservar la autonomía, el bienestar y la calidad de vida de pacientes y familias”, destaca Alzugaray.
Detectar antes para actuar antes
Uno de los ejes de OFTIMUM es favorecer que las enfermedades oftalmológicas se identifiquen antes de que el daño visual resulte irreversible.
El doctor Alfredo García-Layana, presidente de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV), apunta a la necesidad de definir y estandarizar los criterios de cribado y las pruebas diagnósticas. Una detección más temprana permitiría aprovechar mejor la “ventana terapéutica”, es decir, el periodo en el que el tratamiento puede iniciarse con un mejor pronóstico para el paciente.
Para conseguirlo, García-Layana plantea avanzar en la integración de la historia clínica electrónica (HCE), extender las herramientas de teleoftalmología para la valoración remota y el triaje y establecer objetivos terapéuticos individualizados. También considera necesario impulsar la medicina de precisión y organizar circuitos asistenciales en función de la patología y del riesgo de cada paciente.
La organización del seguimiento es igualmente importante. Almudena Santano, gerente del Hospital Infanta Cristina de Parla, propone incorporar a la HCE tanto las variables clínicas como aquellas comunicadas por los pacientes. Además, señala la utilidad de disponer de mecanismos de alerta para recuperar a quienes han quedado fuera del seguimiento, ya que su abandono constituye uno de los principales factores relacionados con la pérdida visual.
La historia clínica, una pieza clave para coordinar la atención
La integración de la información sanitaria ocupa un lugar destacado entre las propuestas del proyecto.
El doctor José Fernández-Vigo, del Servicio de Oftalmología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, pone el foco en la incorporación de biomarcadores diagnósticos, terapéuticos y predictivos y en el potencial de la telemedicina para ampliar el alcance de la atención.
Desde Endocrinología, la doctora Irene Vinagre, del Hospital Clínic de Barcelona, plantea que introducir sistemas de alarma en las historias clínicas podría facilitar la identificación y priorización de pacientes con mayor riesgo de desarrollar complicaciones oftalmológicas.
También los representantes de pacientes subrayan la importancia de mejorar la coordinación. Virginia Rodríguez, miembro de la Asociación de Glaucoma para Afectados y Familiares (AGAF), considera esencial contar con circuitos asistenciales coordinados y adaptados a las necesidades de cada paciente.
Por su parte, Pedro Rascón, presidente de la Asociación Mácula Retina, recuerda que se prevé que el número de afectados se duplique hasta 2030 y cifra en 10.000 millones de euros anuales el coste asociado. A la carga económica se suman las consecuencias del retraso diagnóstico y de la progresión de estas patologías para las personas y para el sistema sanitario.
Incorporar también la experiencia de los pacientes
El modelo propuesto por OFTIMUM no se limita a los indicadores clínicos. La experiencia y las necesidades de las personas afectadas forman también parte de la información que debería orientar la atención.
Beatriz Gutiérrez, miembro de la Federación Española de Diabetes (FEDE), considera que la iniciativa avanza hacia “un modelo en el que todo importa”.
El doctor Maximino Abraldes, del Servicio de Oftalmología del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela, incide en la necesidad de situar a las personas en el centro. En lugar de acumular grandes cantidades de información, apuesta por determinar qué datos aportan realmente valor e incorporar también el apoyo psicológico y social.
El doctor José María Alonso Herreros, farmacéutico del Hospital General Universitario Los Arcos del Mar Menor, añade otro elemento a esta transformación: disponer de herramientas tecnológicas que permitan a los propios pacientes aportar información que pueda integrarse posteriormente en la historia clínica electrónica.
Los objetivos que marca OFTIMUM
La iniciativa traduce sus propuestas en objetivos concretos. Entre ellos, plantea que el 100 % de los pacientes elegibles reciba el tratamiento establecido en las guías clínicas, reduciendo la variabilidad existente entre hospitales y comunidades autónomas.
También establece como horizonte que al menos el 90 % de los pacientes sean diagnosticados antes de que el daño visual resulte irreversible y que, como mínimo, tres de cada cuatro tengan registrada su experiencia en la historia clínica electrónica.
OFTIMUM plantea así un cambio que abarca desde la detección y el tratamiento hasta la coordinación asistencial, la tecnología y la experiencia del paciente. Un modelo con el que se busca elevar la prioridad de estas enfermedades y avanzar hacia una atención oftalmológica capaz de preservar no solo la visión, sino también la autonomía y la calidad de vida de las personas.



