Vivir con depresión se asocia a una mayor probabilidad de fallecer, en especial por problemas del corazón o de los vasos sanguíneos. Así lo concluye un estudio realizado con población adulta española, según el cual este trastorno eleva un 81 % el riesgo de muerte por cualquier causa y un 101 % el de mortalidad cardiovascular. La investigación, publicada en la revista Archives of Public Health, ha sido liderada por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el Parc Sanitari Sant Joan de Déu y el CIBERSAM.
La depresión es uno de los trastornos mentales más frecuentes del mundo: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta al 5,7 % de los adultos. Estudios previos ya la habían vinculado a un mayor riesgo de muerte, tanto global como por causas concretas, entre ellas el suicidio y las enfermedades cardiovasculares. Para entender mejor esa relación, sin embargo, es necesario tener en cuenta otros factores que influyen en la supervivencia, como la actividad física, el consumo de tabaco o las enfermedades crónicas.
El estudio ha sido coordinado por el Departamento de Psiquiatría de la UAM, Centro Colaborador de la OMS dirigido por el catedrático José Luis Ayuso-Mateos, y por el equipo del Parc Sanitari Sant Joan de Déu de Barcelona, que dirige Josep Maria Haro. Ambos grupos forman parte del área de Salud Mental del CIBER (CIBERSAM).
Una muestra representativa seguida durante más de una década
Los investigadores partieron de una muestra representativa de adultos no institucionalizados de toda España. La primera evaluación, entre 2011 y 2012, incluyó a 4.753 personas, que fueron seguidas en tres ocasiones posteriores: 2014-2015, 2018 y 2022.
Durante ese periodo fallecieron 645 participantes, y se pudo conocer la causa específica de muerte en 343 de ellos. En cada entrevista se preguntó a los participantes si habían recibido un diagnóstico de depresión y se evaluaron sus síntomas depresivos, lo que permitió identificar tanto a personas diagnosticadas como a quienes, sin diagnóstico previo, cumplían criterios de depresión.
Los datos de mortalidad procedieron del Instituto Nacional de Estadística y del Índice Nacional de Defunciones. El análisis se ajustó por otros factores de salud: consumo de tabaco y alcohol, nivel de actividad física y presencia de enfermedades crónicas.
Tabaco, sedentarismo y cronicidad también pesan
Además de la depresión, el tabaquismo, el bajo nivel de actividad física y la presencia de una o más enfermedades crónicas se asociaron de forma significativa con una mayor mortalidad.
“La depresión causa un enorme sufrimiento en las personas que la padecen y además influye en su salud física, por lo que promover intervenciones para la depresión puede mejorar el estado de salud de las personas y reducir su riesgo de fallecer por enfermedad cardiovascular u otras causas”, señala Jesús Godino-Cruz, primer autor del trabajo.
Los autores subrayan que los resultados refuerzan la evidencia sobre la relación entre salud mental y física, pero advierten de que los datos sobre causas específicas de muerte deben interpretarse con cautela, dado el número limitado de fallecimientos incluidos en esos análisis.
Por su parte, Marta Miret, profesora titular de la UAM y autora de correspondencia, concluye que estos hallazgos “destacan la importancia de mantener hábitos de vida saludables, como la práctica regular de actividad física, en personas con depresión”, ya que contribuyen a mejorar la salud mental y física y reducen el riesgo de mortalidad.



