La compañía Johnson & Johnson ha presentado nuevos datos que consolidan el papel de IMAAVY (nipocalimab) en el abordaje de la miastenia gravis generalizada (MGg), mostrando una respuesta mantenida en el tiempo y mejoras relevantes en la calidad de vida de los pacientes. Los resultados proceden del estudio fase 3 Vivacity-MG3 y su extensión abierta, en una población amplia de adultos con anticuerpos anti-AChR+ y anti-MuSK+.
Estos datos, presentados en el congreso de la Academia Americana de Neurología (AAN) 2026, refuerzan la capacidad del tratamiento para ofrecer un control sostenido de la enfermedad, uno de los principales retos en esta patología crónica e impredecible.
Resultados sostenidos y menor carga terapéutica
Los resultados del estudio muestran que nipocalimab logra mejoras clínicas mantenidas en parámetros clave como la función muscular y las actividades de la vida diaria, con reducciones significativas en las escalas MG-ADL y QMG a lo largo del seguimiento.
En paralelo, cerca de la mitad de los pacientes alcanzó una expresión mínima de síntomas sostenida (MSE), reflejando un impacto reducido de la enfermedad en su día a día. Además, el tratamiento se asoció a una disminución progresiva del uso de corticosteroides, con más de la mitad de los pacientes alcanzando dosis bajas, así como a una reducción superior al 60% de los niveles de IgG, uno de los mecanismos implicados en la patología.
En términos de seguridad, no se identificaron nuevos acontecimientos adversos inesperados, manteniéndose un perfil consistente con el observado previamente.
“Para las personas que viven con MGg, el objetivo principal del tratamiento es el control constante y duradero de los síntomas”, ha señalado el doctor Constantine Farmakidis, profesor asociado de Neurología en el Centro Médico de la Universidad de Kansas. “Estos resultados a largo plazo, que ahora abarcan un periodo superior a dos años, aportan nuevas pruebas de que el control de la enfermedad observado con nipocalimab en el estudio pivotal fase 3 VIVACITY puede mantenerse y se suman al conjunto de datos que pueden ayudar a orientar la toma de decisiones clínicas”.
La estabilidad clínica mejora la calidad de vida
Más allá del control clínico, el análisis también pone el foco en el impacto del tratamiento en la calidad de vida de los pacientes, especialmente cuando se logra una respuesta sostenida en el tiempo.
En este sentido, los pacientes que alcanzaron una MSE mantenida experimentaron mayores mejoras frente a aquellos con respuestas transitorias o sin control sostenido, lo que refuerza la relevancia de este objetivo terapéutico centrado en el paciente. Asimismo, los datos muestran que los pacientes tratados con nipocalimab tuvieron cuatro veces más probabilidades de alcanzar esta expresión mínima de síntomas frente a placebo.
“Estos resultados a largo plazo sobre nipocalimab reflejan el impulso constante en la transformación del panorama terapéutico para las personas que padecen miastenia gravis generalizada”, ha explicado Mark Graham, director del Área Terapéutica de Inmunología para Europa, Oriente Medio y África de Johnson & Johnson. “Los datos que demuestran un control sostenido de la enfermedad, junto con mejoras continuadas en la calidad de vida, ponen de manifiesto nuestros avances hacia opciones terapéuticas más eficaces”.
En esta línea, la compañía destaca que estos resultados respaldan el avance hacia tratamientos que no solo controlen la enfermedad, sino que permitan una mejor funcionalidad y menor carga para el paciente a largo plazo.



