Frutos secos: propiedades y cómo introducirlos en la alimentación diaria

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Las nueces, las avellanas, las almendras, los anacardos o los pistachos son algunos de los frutos secos más conocidos. El consumo de este tipo de alimentos implica grandes beneficios para nuestro corazón, piel, sistema nervioso o proceso digestivo entre otros. Sin embargo, en ciertos casos puede ser contraproducente abusar de su ingesta.

Beneficios que aportan los frutos secos

Los furos secos son alimentos aportan una gran cantidad de nutrientes, de ahí los beneficios que tienen para nuestra salud. Aunque a día de hoy se siguen estudiando, la evidencia ha demostrado que su consumo diario implica:

  1. Gran aliado para nuestra salud cardiovascular. La Fundación Española del Corazón recomienda que semanalmente deberíamos realizar una ingesta de 3 a 7 raciones de frutos secos. Cada ración debe estar comprendida entre los 20 y 30 gramos.
  2. Mantienen el colesterol a raya. Las nueces, por ejemplo, aportan Omega-3, un tipo de grasa poliinsaturada que regula los niveles del colesterol LDL.
  3. Beneficios dermatológicos
  4. Salud capilar. El consumo habitual de frutos secos provoca que nuestro cabello nazca saludable y fuerte.
  5. Fortalecen nuestros huesos y músculos. Los piñones y las almendras suelen caracterizarse por ser una fuente de calcio.
  6. Aportan grasas saludables.
  7. Mejoran nuestro sistema nervioso
  8. Favorecen nuestro proceso digestivo. Frutos secos como la almendra se caracterizan por ser ricos en fibra.
  9. Previenen el sobrepeso y la obesidad. Las nueces, avellanas y almendras tiene un efecto saciante, por lo que son ideales para consumir entre comida y comida y evitar picotear alimentos menos saludables entre horas.

Introduce los frutos secos en tu dieta

Tan importante es consumirlos cómo hacerlos adecuadamente. Para obtener todos los beneficios posibles de los frutos secos hay que consumirlos crudos, sin sal y en las cantidades recomendadas.

Hacer uso de la imaginación es clave para fomentar su consumo en la dieta. Para ello, modifica tus recetas del día de día de forma que sea un ingrediente más en tus platos y le dé un toque y sabor original.

Por lo general, el desayuno, el almuerzo o el postre son momentos que favorecen la ingesta de este alimento nutritivo, aunque cualquier plato se presta para su consumo. Algunas ideas para introducirlos en tus platos son:

  1. Incorpora tus frutos secos favoritos junto con lácteos como el yogurt, la leche o el queso.
  2. Otra fórmula es incluirlos como ingrediente de tus ensaladas.
  3. Preparar salsas que tenga como ingrediente este producto como son la salsa pesto o la salsa nueces.
  4. Añade frutos secos como las nueces a platos elaborados a base de pasta como los macarrones o los tallarines.
  5. Existe una gran variedad de pan, algunos elaborados con almendras o nueces.
  6. El consumo de pasteles o postres como la manzana asada es otra forma de incluir los frutos secos en nuestra alimentación.
  7. Otras prácticas implican hacer puré o incluso sopa de ciertos frutos secos.

¿En qué circunstancias no se recomienda el consumo de frutos secos?

A pesar de los beneficios que aporta, el consumo excesivo de este alimento puede ocasionar ciertos daños para la salud. Los problemas más habituales relacionados con su consumo son:

  • Personas con ciertas patologías, por ejemplo, en la poliquistosis renal autosómica dominante se debe reducir al máximo su ingesta por los altos niveles de potasio que aporta.
  • Las alergias asociadas a los frutos secos es otro de los motivos que implican que su consumo sea contraproducente.
  • En altas dosis, pueden ocasionar problemas digestivos como vómitos, diarrea o inflamación.
  • También pueden ocasionar alteraciones de garganta como dolor o ronquera.

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