La dermatitis atópica en niños aumenta un 20% en los últimos 30 años

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El 50% de los casos de dermatitis atópica, un proceso inflamatorio de la piel caracterizado por un intenso picor y piel seca, se diagnostica durante el primer año de vida. Además, su incidencia ha aumentado entre dos y tres veces desde la década de los noventa. En la actualidad, dos de cada diez niños tiene dermatitis atópica.

Son algunos de los datos que muestran el rápido avance de esta enfermedad en la infancia, aunque sea una dolencia que pueda aparecer a cualquier edad. «El aumento de casos es multifactorial. Entre las posibles causas, podemos destacar la exposición ambiental alergénica, así como los factores psicosociales que han modificado nuestro estilo de vida». Así lo afirma Celia Pinto, Alergóloga Pediátrica en el Hospital Ruber y fundadora del Proyecto ALPEDIA.

La dermatitis atópica tiene una evolución crónica, con apariciones en brotes ocasionales. Algunas investigaciones recientes han revelado la eficacia de las fórmulas extensamente hidrolizadas (FEH) de seroproteínas suplementadas con simbióticos en la disminución de dermatitis atópica en lactantes. Y es que la microbiota cobra un papel de gran relevancia en los primeros años de vida del lactante. Los bebés con disbiosis intestinal tienen mayor predisposición a desarrollar atopia o patologías alérgicas alimentarias como la alergia a las proteínas de la leche de vaca. En estos casos, el manejo proactivo de la alergia alimentaria se presenta como una alternativa terapéutica moderna.

Los vínculos entre la dermatitis atópica y las alergias alimentarias

La microbiota cobra un papel de gran relevancia en los primeros años de vida del lactante, ya que de su equilibrio dependerá el desarrollo y la madurez del sistema inmunológico. «Se ha demostrado que los lactantes con disbiosis intestinal están predispuestos al desarrollo de dermatitis atópica», afirma Pinto. «La modulación de la microbiota a través de la intervención terapéutica con simbióticos podría considerarse un paso más allá en el manejo y tratamiento de esta enfermedad».

La dermatitis atópica puede actuar como vía de sensibilización primaria tanto de alérgenos alimentarios (leche, huevos, etcétera) como ambientales (ácaros del polvo doméstico). En los casos de alergia alimentaria, su manejo adecuado se presenta como una alternativa terapéutica moderna frente al enfoque tradicional, basado en la evitación o dieta exenta de los alimentos. Este abordaje promueve la introducción precoz de los alimentos en el lactante aprovechando el “periodo ventana de tolerancia o de oportunidad”. Así mismo, es recomendable el uso de prebióticos para restaurar la microbiota intestinal en el niño alérgico que no puede ser alimentado con lactancia materna.

«Muchos niños toleran los alimentos a los que están sensibilizados, por lo que en estos no estará indicado retirar alimentos de la dieta», explica Pinto. «El uso de probióticos resultado beneficiosa en muchos de los pacientes, de manera que la administración de una fórmula extensamente hidrolizada (FEH)», señala la experta.

Recientes investigaciones han comprobado que estas fórmulas que reducen la sintomatología atópica y mejoran significativamente los síntomas gastrointestinales. Esto supone una mejora en el crecimiento del bebé y en la calidad de vida de sus padres.

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