La inteligencia artificial puede mejorar el diagnóstico de tumores de tiroides

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La inteligencia artificial puede mejorar el diagnóstico de tumores del tiroides y, además, evita realizar punciones al paciente. Los especialistas indican que los algoritmos matemáticos analizan las imágenes con menos subjetividad que la ecografía, que es la actual prueba de elección. Este ha sido uno de los temas que se han abordado en el 63º Congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), celebrado en Las Palmas de Gran Canarias.

El doctor Jordi Reverter, endocrinólogo del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona), ha evaluado un programa de diagnóstico que emplea la inteligencia artificial para el análisis de imágenes ecográficas de nódulos tiroideos. Según su experiencia, “resulta aceptablemente fiable como sistema de cribado para descartar malignidad. Esto podría ser útil para establecer un criterio de valoración inicial de los casos de enfermedad nodular tiroidea”.

Utilidad y fiabilidad de la Inteligencia artificial

La clave está en establecer dónde incorporar estos sistemas en el proceso diagnóstico. Además, hay que tener en cuenta que si se utilizan como herramienta de cribado es importante saber interpretar los resultados del programa.

En este sentido, se requiere “personal técnico que filtre con seguridad los casos que deben ser atendidos a nivel especializado o que requieran exploración citológica”. Y el doctor Reverter confía en que “el desarrollo y la mejora de los algoritmos permitan ampliar la utilidad y fiabilidad de estos sistemas”.

Los programas de cribado basados en la inteligencia artificial:

  • Pueden mejorar la eficiencia en el diagnóstico de los tumores benignos y malignos del tiroides.
  • Evitan punciones en la realización de citologías en nódulos que se clasifiquen de bajo riesgo.
  • Potencialmente permiten reducir el tiempo de exploración.

Exploración ecográfica para el tratamiento

Desde hace un tiempo, los especialistas en Endocrinología han incorporado la exploración ecográfica como herramienta diagnóstica y de seguimiento. Más recientemente, también se emplea en el tratamiento mediante técnicas percutáneas mínimamente invasivas, como la ablación química con etanol o térmica con radiofrecuencia o láser.

“Gracias a esta ampliación de las capacidades de nuestra especialidad, los endocrinos nos hemos hecho más autónomos y eficientes. De esta forma, podemos participar de forma activa en el tratamiento de la enfermedad tiroidea benigna y maligna”, comenta el Dr. Reverter.

Avances en oftalmopatía tiroidea

Aproximadamente un tercio de los pacientes con enfermedad de Graves tiene oftalmología tiroidea. Esta patología también puede afectar a pacientes con tiroiditis autoinmune; incluso, en algunos casos, a personas sin alteración tiroidea conocida, tal y como explica el doctor Marco Sales Sanz, oftalmólogo especialista en Oculoplástica y Órbita, y jefe de Sección del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid.

El tabaco es el factor de riesgo modificable más importante. Otro factor de riesgo importante es el yodo radiactivo, que se emplea en el tratamiento de la enfermedad de Graves. “Es muy importante que los pacientes con esta enfermedad no fumen. También deben evitar dar radioyodo en caso de que existan factores de riesgo de desarrollo de una orbitopatía tras el mismo”.

Opciones de tratamiento en oftalmopatía tiroidea

En la fase activa o inflamatoria, el patrón oro de las opciones terapéuticas son los corticoides. Como alternativa, se usan la radioterapia o los fármacos inmunosupresores, como el micofenolato. “Entre las novedades, destacan los fármacos biológicos. En la fase inactiva, la única opción en el momento actual es la cirugía, que aporta muy buenos resultados”, explica el especialista del Hospital Ramón y Cajal.

Respecto a las perspectivas de futuro, apunta al desarrollo de nuevas moléculas que sean capaces de tratar eficazmente la inflamación en la fase activa, e idealmente mejorar las secuelas en la inactiva.

Nuevos fármacos para la orbitopatía tiroidea

El avance en el mejor conocimiento de la patogenia de la orbitopatía tiroidea está impulsando el descubrimiento de nuevos fármacos que pueden mejorar su pronóstico. Así lo afirma, la doctora María del Carmen Montañez, endocrina responsable de la consulta conjunta de orbitopatía tiroidea del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Se trata de una enfermedad inflamatoria con un posible origen autoinmune y que suele asociarse a trastornos metabólicos de la glándula tiroidea. El diagnóstico de la oftalmopatía tiroidea es fundamentalmente clínico. Este se apoya en pruebas bioquímicas (medición de hormonas tiroideas y anticuerpos antirreceptor de TSH) y radiológicas, como la resonancia magnética y el TAC.

Esta entidad clínica “disminuye la calidad de vida de los pacientes e, incluso, genera aislamiento social por los cambios físicos que produce”. “El endocrino debe estar familiarizado con los signos y síntomas típicos de esta enfermedad. Así, podrá hacer un diagnóstico precoz y derivar a estos pacientes a una unidad especializada”, indica la doctora.

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