El pasado lunes, 16 de octubre, dio comienzo el ‘VII Curso Avanzado sobre Obesidad y Síndrome Metabólico: abordaje holístico’, organizado por la Real Academia Nacional de Farmacia (RANF) y patrocinado por Novo Nordisk. El curso busca mantener actualizados a los profesionales sanitarios y alumnos de Ciencias de la Salud sobre estas enfermedades, y ha sido diseñado por expertos en diferentes materias para conseguir una visión general, a la vez que exhaustiva, del manejo de las mismas.

El curso será impartido durante cinco jornadas por una veintena de expertos y profesionales en activo de diferentes disciplinas, y se abordarán los factores nutricionales, genéticos, metabólicos, hormonales, farmacológicos, de estilo de vida, sociales y políticos que influyen en el desarrollo de la obesidad y el síndrome metabólico. Silvia Meije, directora de Acceso al Mercado y Relaciones Institucionales de Novo Nordisk, señala: “el curso forma parte de la misión de la compañía de mejorar la salud y la calidad de vida de las personas con obesidad. Consideramos de suma importancia apoyar a los profesionales sanitarios que juegan un papel crucial en el cuidado de estas personas, con herramientas adicionales que les permitan mejorar su abordaje”. El ‘VII Curso Avanzado sobre Obesidad y Síndrome Metabólico:  abordaje holístico’ se engloba dentro de la Cátedra de obesidad impulsada por la RANF y Novo Nordisk.

La obesidad es la enfermedad metabólica más prevalente del siglo XXI. Y esta patología, cuando confluye con otras alteraciones metabólicas como la dislipemia, la hipertensión o la alteración de los niveles de glucosa, puede dar lugar al síndrome metabólico. Por tanto, la relevancia clínica de la obesidad reside en que tiene más de 200 comorbilidades asociadas, desde enfermedades cardiovasculares hasta respiratorias o endocrinas. En palabras de Alberto Pardo, subdirector general de Calidad Asistencial de la Consejería de Sanidad de la CAM: “la obesidad es un problema complejo que debe ser abordado tanto a nivel de gestión sanitaria como a nivel clínico, no sólo por el alto consumo de recursos sanitarios, sino también por las comorbilidades asociadas”. Así pues, como añade este experto, “el conocimiento multidisciplinar de enfermedad es de suma importancia y constituye un reto para todos los actores involucrados en su abordaje: los pacientes, padres, educadores, políticos y profesionales de la salud”.

La inmunonutrición, clave en el abordaje holístico de la obesidad

Además de los factores genéticos y metabólicos, existen una multitud de aspectos como el ejercicio físico, la calidad del sueño o la gestión emocional que influyen en el desarrollo de la obesidad y el síndrome metabólico. Uno de ellos es la nutrición y, más en concreto, tal y como afirma Ascensión Marcos, profesora de Investigación del ICTAN-CSIC, Académica de Número de la RANF, presidenta de ISIN y coordinadora del curso, la inmunonutrición, que estudia la interacción entre la nutrición y el sistema inmune.

En este sentido, la experta señala que “la nutrición es fundamental para un sistema inmunológico saludable. Un sistema inmunológico que se ve seriamente afectado por la malnutrición, tanto por defecto (desnutrición) como por exceso (sobrepeso/obesidad). De esta manera, señala que “es imprescindible llevar un seguimiento de la situación nutricional porque en condiciones saludables -cuando hay normopeso- el sistema inmune actúa defendiendo al organismo de agentes extraños al mismo, ya sean bacterias, virus, hongos, alérgenos, metabolitos generadores de la oxidación y la inflamación, eliminando de este modo cualquier riesgo de sufrir una patología que, en la mayor parte de los casos, se deriva de la obesidad y el síndrome metabólico”.

Asimismo, Ascensión Marcos destaca la “olvidada” dieta mediterránea como una de las dietas que favorece una situación nutricional saludable, debido a que consiste en una ingesta frecuente de verduras, frutas, legumbres y cereales integrales, alimentos que aportan una buena cantidad de fibra, capaz de alimentar a su vez a las bacterias del intestino y, con ello, conseguir que nuestra microbiota esté más saludable y equilibrada. “No seguimos esta dieta ni mucho menos, consumimos la mitad de la fibra que deberíamos y una cantidad demasiado elevada de proteínas y grasa que interfieren con el buen estado nutricional que deberíamos perseguir para evitar la gran cantidad de patologías no transmisibles que nos afectan hoy en día”, incide.

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