Día Mundial del Parkinson, la segunda enfermedad neurodegenerativa con mayor incidencia mundial

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El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa con mayor incidencia a nivel mundial. Afecta a más de 7 millones de personas en todo el mundo. En España, se estima que unas 150.000 personas sufren esta enfermedad. En el Día Mundial del Parkinson, revelamos las cifras, factores de riesgo y el abordaje de la enfermedad.

¿Qué es el Parkinson?

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a la movilidad. Se debe a la escasa producción de dopamina, sustancia química fundamental en el cerebro, por parte de las neuronas. En la minoría de los casos, el Parkinson es de origen genético.

La sintomatología de la enfermedad comienza gradualmente y afecta a un lado del cuerpo. Con el transcurso del tiempo se extiende a ambos lados. Como ya te detallábamos en otro artículo, los síntomas más destacados del Parkinson son los siguientes:

  • Temblor
  • Rigidez muscular
  • Mareos
  • Bradicinesia o lentitud en los movimientos
  • Cambios en la forma de escribir
  • Cambios en la forma de hablar

El Parkinson en cifras

El Parkinson encabeza, por detrás del Alzheimer, la incidencia de las enfermedades neurodegenerativas. Las cifras son alarmantes: más de 7 millones de ciudadanos padecen la enfermedad en el mundo y alrededor de 150.000 personas en nuestro país. Datos recogidos por la Sociedad Española de Neurología (SEN). En los próximos 30 años, las estimaciones apuntan que el número de afectados se triplicará. Las causas son los avances en diagnóstico y terapia, y al aumento de la esperanza de vida.

En lo que a incidencia respecta, anualmente unos 10.000 españoles comienzan a desarrollar los síntomas de esta enfermedad. Pero esto va más allá: más de la mitad de las personas que comienzan a sufrir síntomas de Parkinson están aún sin diagnosticar.  

El envejecimiento, principal factor de riesgo del Parkinson

La edad conforma el principal factor de riesgo de padecer Parkinson. A partir de los 60 años de edad, su incidencia y prevalencia aumenta potencialmente. Afecta hasta un 2% de los mayores de 65 años y a un 4% de los mayores de 80.

Por ello, el Parkinson es una enfermedad muy habitual en los países con mayor esperanza de vida. Es el progreso en el diagnóstico y la terapia de la enfermedad los que hacen del Parkinson uno de los trastornos neurológicos con más crecimiento.

Sin embargo, existe un porcentaje de diagnósticos de Parkinson de inicio Joven, es decir, pacientes menores de 50 años de edad. Así lo explica el Coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología (SEN), el Dr. Diego Santos: «Aunque la mayoría de los casos se presentan a partir de la sexta década de vida, no es una enfermedad exclusiva de personas mayores. Aproximadamente un 15% de los casos actualmente diagnosticados en nuestro país corresponden a personas menores de 50 años, es lo que denomina como Parkinson de inicio joven

Existen otros factores como como padecer hipertensión o diabetes tipo 2, que aumentan las probabilidades de desarrollar la enfermedad.

El origen del Parkinson, una causa aún por determinar

Tras décadas de investigación, la causa de la enfermedad continúa siendo desconocida. Se considera como el resultado de una combinación de factores ambientales en individuos genéticamente predispuestos, excepto en las formas hereditarias. El 90% de los casos que aparecen de forma esporádica, no existiendo una relación familiar, determina que se considere una enfermedad multifactorial. Están involucrados diversos factores como la neuroinflamación, el estrés oxidativo, ciertas infecciones y los genes.

En la actualidad, hay disponibilidad de recursos en el tratamiento sintomático motor de la enfermedad de Parkinson, farmacológicos y no farmacológicos. Aunque las terapias pueden mejorar los síntomas en la fase inicial, favoreciendo la autonomía del paciente en el desarrollo de las actividades de la vida diaria. Aún queda camino por recorrer en la curación de esta enfermedad.

Más complejo resulta tratar terapéuticamente los síntomas no motores (insomnio, depresión, apatía, alucinaciones…). Estos generan un déficit en la calidad de vida tanto del paciente como del cuidador.

En definitiva, esta patología requiere un tratamiento multidisciplinar, individualizado y adaptado al perfil y circunstancias de cada paciente. Ofrecerle una respuesta adecuada y óptima a lo largo de la evolución del Parkinson es prioritario.

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