Intoxicaciones alimentarias: todo lo que debes saber

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A pesar de las medidas de seguridad alimentaria actuales, en especial dentro de la Unión Europea, la amenaza que suponen las enfermedades transmitidas por los alimentos permanece latente en carnes y todo tipo de productos.

La salmonela sigue siendo la principal causa de enfermedades transmitidas por los alimentos, junto con la campylobacter, una de las cuatro principales causas mundiales de enfermedad diarreica. Este conjunto bacteriano está considerado como la causa más frecuente de gastroenteritis en el mundo. Las infecciones por campylobacter suelen ser leves, pero pueden ser mortales en niños muy pequeños o personas de edad avanzada. Campylobacter vive en los pollos vivos y puede contaminar la carne durante su sacrificio. También se puede encontrar en la leche cruda sin pasteurizar.

Y aunque los pesticidas no son una causa de enfermedades transmitidas por los alimentos, los productos agrícolas pueden ser una fuente de intoxicación alimentaria. Las verduras no están exentas de riesgos y por ello es conveniente lavarlas y tratarlas adecuadamente.

La legislación europea combate desde varios flancos estos riesgos: desde el etiquetado, los transgénicos u Organismos Modificados Genéticamente (OMG), los nuevos alimentos que se incorporan poco a poco a los estantes de nuestros supermercados, químicos y patógenos presentes en los alimentos… Pero el consumidor debe, pese a todo, permanecer precavido ante los riesgos. A continuación se ofrecen unas pautas al respecto:

Riesgos en la alimentación

Los alimentos refrigerados listos para comer, como los embutidos, deben consumirse lo antes posible. Cuanto más tiempo se almacenen en el refrigerador, más posibilidades hay de que crezcan bacterias.

Hay que permanecer alerta ante los alimentos en mal estado. Cualquier cosa que parezca u huela de forma sospechosa debe desecharse. El moho es un signo de deterioro y puede crecer incluso bajo refrigeración. El moho en sí no es una amenaza importante para la salud, pero la práctica más segura es desechar los alimentos que tengan moho.

Hay que tener en cuenta que la comida puede provocar enfermedades incluso cuando no huele o sabe mal. Esto se debe a que las enfermedades transmitidas por los alimentos son causadas por bacterias patógenas, que son diferentes de las bacterias de descomposición que hacen que los alimentos se deterioren. Muchos organismos patógenos están presentes en la carne, las aves, los mariscos, la leche y los huevos crudos o poco cocidos, así como el agua sucia o las frutas y verduras. Mantener estos alimentos adecuadamente refrigerados retrasará el crecimiento de bacterias.

Seguir las otras prácticas recomendadas de manipulación de alimentos reducirá aún más el riesgo de enfermar: hay que lavarse las manos y limpiar las superficies y los productos, separar los alimentos crudos de los alimentos listos para comer y cocinar a temperaturas seguras.

Comprobar el etiquetado de los productos

Una fecha de caducidad significa que el fabricante recomienda utilizar el producto antes de esta fecha para obtener el mejor sabor o calidad. La fecha no es una fecha de seguridad alimentaria. En algún momento después de la fecha de caducidad, un producto puede cambiar de sabor, color, textura o contenido de nutrientes, pero el producto puede ser saludable y seguro mucho después de esa fecha. Si no se está seguro o si la comida parece cuestionable, hay que desecharla.

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