Lipomas: qué necesitas saber sobre el más común de los tumores

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Los lipomas son uno de los tumores benignos más habituales en la anatomía humana. Estos bultos de grasa pueden aparecer en prácticamente cualquier parte del cuerpo donde haya tejido graso. Su tamaño varía: pueden tener la forma de un guisante o llegar a agrandarse unos cuantos centímetros. Una de cada 100 personas desarrollará un lipoma a lo largo de su vida, un 1% de la población. Son además mucho más prevalentes en mujeres y en personas adultas, generalmente de entre 40 y 60 años. Estas son las principales cosas a tener en cuenta sobre ellos:

¿Qué son y por qué aparecen los lipomas?

Su aparición se debe a un crecimiento descontrolado de determinadas células grasas. Son perfectamente habituales y que aparezcan en el cuerpo no tiene por qué significar fallos en la alimentación o que se sigue una rutina poco saludable. También pueden confundirse con un quiste -bolsas producidas por acné o sustancias extrañas en la piel- por su similitud.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los lipomas se alojan por debajo de la piel y son suaves al tacto. Generalmente tienen forma de cúpula, aunque su forma puede variar. Si este último supuesto ocurriese, es recomendable acudir a un especialista médico para informarse al respecto.

Estos bultos son inofensivos y en la mayoría de las ocasiones no producen dolor al tacto ni desencadenan ningún otro síntoma en el cuerpo, aunque esto puede variar según la zona del cuerpo donde se desarrolle.

Puede ocurrir que el desarrollo del lipoma sea asintomático: quizás se desarrolle en una capa profunda de la piel y no llegue a revelarse más allá de la epidermis, con lo que pueden aparecer y desaparecer sin que el paciente sospeche de su existencia.

¿Son peligrosos?

No. Se trata de tumores benignos temporales que no tienen mayores consecuencias para la salud, más allá de las preocupaciones estéticas. Sin embargo, en casos muy excepcionales, los lipomas pueden convertirse en sarcomas o tumores de tejidos blandos. Es importante acudir a un especialista médico en caso de notar un cambio en la morfología del bulto -tanto con el color, como en el tamaño-, si aparecen más en la misma zona, o si no se desplazan ligeramente al tocarlos. Si este no es el caso, como es habitual, es recomendable esperar a que desaparezca por sí solo y ni siquiera es necesario acudir a un profesional sanitario.

En raras ocasiones un lipoma puede presionar una región conectada a los nervios, lo cual puede resultar doloroso. También se han dado casos circunstanciales en los que el lipoma ha surgido en una parte del aparato digestivo, como los intestinos, llegando incluso a producir bloqueos en estos.

¿Puedo acelerar su desaparición con calor o cremas?

Es conveniente no tocar el bulto y dejar que desaparezca. Un médico puede decidir retirarlo si lo estima conveniente junto con el paciente mediante una pequeña operación con anestesia local. Es posible que se produzca una cicatriz tras la desaparición forzada del lipoma. Pero la escisión es la única manera eficaz de eliminarlo rápidamente, sin esperar a que se reduzca de forma natural.

¿Cuáles son los lugares más comunes en los que aparecen?

Por lo general, los lipomas suelen surgir en zonas como los hombros, el pecho, brazos, espalda, glúteos o muslos. Pero dado que el tejido graso se extiende por prácticamente toda nuestra piel, pueden darse apariciones más excepcionales en zonas como la frente.

¿Puede aparecer más de uno?

Sí. Existe un fenómeno conocido como lipomatosis múltiple familiar, un trastorno hereditario por el que se forman determinados lipomas con una distribución concreta. La lipomatosis ocurre en raros casos y no es habitual. No hay un número exacto de bultos que puedan desarrollarse. En cualquier caso, es importante consultar con un médico en estos casos para diagnosticar esta condición y por si pudiese tratarse de algo más serio.

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