Útero tabicado o septo: ¿por qué se produce y cómo se trata?

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Un útero tabicado es una anomalía congénita en la que una membrana se forma hacia la mitad del útero, dividiéndolo en dos partes. Esta membrana se llama tabique y puede variar en grosor y longitud. Comienza en la parte superior del útero y puede extenderse hasta el cuello uterino (parte inferior del útero). En ocasiones puede extenderse incluso hasta la vagina.

Un útero típico es una cavidad hueca, con forma de pera invertida. Sin embargo, con un útero tabicado, este tiene dos cavidades más pequeñas en lugar de una.

Esta condición también se conoce como septo. Aunque puede causar síntomas en algunas personas, la mayoría no se dará cuenta de que tiene un útero tabicado hasta que se produzca el embarazo y se efectúen las pruebas médicas correspondientes. Si se tiene un útero tabicado, también es posible tener un embarazo y un parto saludables, pero siempre hay que informarse con un profesional médico.

¿Cuáles son los síntomas y las causas de un útero tabicado?

Algunos síntomas potenciales son:

Un útero tabicado es una condición que se produce desde la gestación del propio paciente. Ocurre porque los llamados conductos de Müller no se fusionaron correctamente. En un útero normal, estos dos conductos se fusionan para formar una cavidad uterina. Sin embargo, se creó el tabique ya mencionado en su lugar, con la formación de las dos cavidades.

¿Es posible curar un útero tabicado?

Sí. La cirugía posibilita crear una sola cavidad en el útero, como es habitual. El ginecólogo a cargo deberá eliminar el tabique mediante una técnica quirúrgica llamada metroplastia, que sirve para otras anomalías uterinas que afecten al paciente. Dura aproximadamente una hora y es una operación sencilla. Tras el tratamiento, las posibilidades de sufrir un aborto espontáneo disminuyen. Algunos especialistas médicos recomiendan esperar al menos dos veces para intentar quedarse embarazada tras la operación.

¿Puedo tener un embarazo normal con esta condición?

Las posibilidades de un aborto no deseado aumentan si se tiene este tipo de útero, como con cualquier otra irregularidad uterina. Sin embargo, muchas personas consiguen tener embarazos saludables a pesar de todo. Además, tener un útero tabicado no suele afectar ni a la concepción ni a la ovulación.

Los bebés que nacen gracias a personas con esta condición tienen mayor riesgo de estar en una posición de nalgas durante el momento del parto. Esto se debe a que el feto tiene menos espacio para rotar con la cabeza hacia abajo. Si un bebé está colocado de nalgas, los especialistas suelen preferir realizar el parto mediante una cesárea.

Además, si se tiene un útero tabicado, el bebé corre un mayor riesgo de tener un parto prematuro, antes de las 37 semanas de gestación habituales.

¿Existen riesgos para la salud más allá del embarazo?

Se puede tener un mayor riesgo de endometriosis si tiene un útero tabicado. No hay otros riesgos para la salud asociados, más allá del embarazo.

¿Debo pedir esta revisión con mi ginecólogo?

Si se tiene un embarazo, es importante que acudir al ginecólogo en general, pero con especial urgencia si experimenta alguno de los siguientes síntomas:

  • Calambres pélvicos o contracciones
  • Sangrado vaginal
  • Si no hay un embarazo, es poco frecuente experimentar cualquier tipo de complicación en la salud.

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