Diagnóstico precoz y rehabilitación constante, las claves para evitar la espasticidad post ictus

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AbbVie

La edición del 14º congreso de REABOX pone el acento en la atención temprana para evitar los síntomas posteriores a esta dolencia

Cuatro de cada diez personas que sufren un ictus acaban padeciendo algún grado de espasticidad. Esto significa que cada año, cerca de 50.000 españoles experimentan los síntomas que conlleva: un trastorno motor que produce problemas de movilidad, dolor y limitación articular, y que se suma a todos los desafíos que supone recuperarse de un ictus.

Para prevenir estas secuelas o reducir los síntomas es clave un diagnóstico temprano y una atención inmediata por parte de un especialista en rehabilitación, los médicos que son referencia con respecto al tratamiento de la espasticidad. Así lo han afirmado los propios expertos presentes en la XIV edición de REABOX. La conferencia se ha centrado en las diferentes fases por las que transcurre un paciente desde el momento del ictus. Los médicos han hecho especial hincapié en la propia espasticidad durante la conferencia, organizada por las farmacéuticas Allergan y Abbvie.

«La espasticidad se diagnostica a través de una correcta exploración neurológica», ha explicado el doctor Javier Juan García, fundador de la Sociedad Española de Neurorrehabilitación y también coordinador de REABOX 2022. «Una de las opciones de tratamiento para esta secuela que consiste en impedir la liberación de acetilcolina y, por tanto, la contracción muscular».

El propósito del médico rehabilitador es mejorar la calidad de vida del paciente con espasticidad. «Este trastorno interfiere en muchos aspectos de la vida diaria», ha afirmado el Dr. Juan. Por ejemplo, puede afectar a la higiene personal de determinadas partes del cuerpo, como las axilas o la zona perianal. Sin embargo, también afecta a la marcha, a la capacidad para vestirse, y a la percepción personal de la imagen corporal, entre otros aspectos. «La espasticidad influye y limita todas las actividades de la vida diaria, de la autonomía y, por tanto, a la calidad de vida», ha añadido el especialista.

Durante la fase aguda de la lesión, todos los recursos se dirigen al diagnóstico neurológico y por imagen de la causa lesional, así como al tratamiento. Es, además, el momento en que se comienzan a desarrollar fenómenos derivados del accidente cerebrovascular, como la espasticidad, la falta de control motor, las pérdidas posturales y otras consecuencias sobre el lenguaje. Todas estas pérdidas constituyen «el objeto principal de la medicina de rehabilitación, que persigue la recuperación de las funciones humanas perdidas o dañadas», ha reiterado el doctor Climent.

Cuidado multidisciplinar

Sin embargo, favorecer la vida independiente del paciente con espasticidad no es solo responsabilidad del médico, sino de su entorno en su conjunto. «El cuidador y los familiares tienen una importancia crucial en el acompañamiento y los cuidados, y son una fuente inestimable de información sobre las necesidades de los pacientes, su situación cotidiana, su modo de vida y sus requerimientos durante las fases más evolucionadas de esta patología», ha concluido el doctor José María Climent, jefe de Servicio de Rehabilitación del Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante y uno de los coordinadores de REABOX.

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